Reportaje de Revista YA, 18 de Septiembre de 2012, con entrevista a Dra. Pamela Foelsch y Ps. Andrés Borzutzky.



 

CÓMO LOS ADOLESCENTES CONSTRUYEN SU IDENTIDAD

 

 

Como si fuera un verdadero puzle, los adolescentes desarrollan actitudes y conductas, ensayan roles, ya que definir la identidad es su principal tarea. Para que el tránsito sea sin ansiedad, los expertos dicen que un "espacio seguro" que dé contención es una estrategia que resulta. La experta estadounidense Pamela Foelsch, durante una visita a Chile, reveló un nuevo modelo para lograrlo.

 

POR SOFÍA BEUCHAT. ILUSTRACIÓN: FRANCISCO JAVIER OLEA.

 

¿Adolescentes de 35 años? Claro que los hay. Se trata de personas que viven en cuerpos de adultos, pero no se comportan como tales. Su vida gira en torno a pasarlo bien, sin importar los costos emocionales -o de otro tipo- que su conducta pueda generar. Son inconsistentes a la hora de entregar su opinió
n sobre todo tipo de asuntos. No logran construir un proyecto de vida que los haga sentir plenos. Pareciera que se quedaron para siempre en la etapa de explorar, siendo incapaces de dejar de estar centrados en sí mismos. Como parejas suelen ser un desastre. Y como padres, peor aún. Andrés Borzuztky, psicólogo clínico docente de la Escuela de Psicología de la Universidad de Los Andes, vio tantos adultos en esta situación que decidió crear, en el Instituto Médico Schilkrut de Las Condes (que él dirige), un centro especializado en adolescencia. ¿Su idea? Atajar este problema cuando está en proceso de formación. Descubrir con qué piedra se están tropezando los que tienen entre 13 y 20 para poder sacarla del camino y así ayudarlos a retomar el proceso normal de construcción de su identidad, ese principio organizador que se debe formar para funcionar autónomamente. Este proceso, explica Borzuztky, se va armando como si se tratara de un puzle. Las piezas van encajándose de a poco, algunas antes, otras después, a veces fácilmente y otras con algo de roce, hasta que se completa una figura que define a cada persona. Es una tarea lenta que requiere de voluntad, pero a veces los adolescentes son pasivos. No avanzan. No superan las dificultades que van enfrentando a lo largo del camino sino que simplemente las evitan, durmiendo todo el día o conectados a su computador o smartphone de sol a sol. O bien, buscan "ayuda" equivocada en el abuso del alcohol o en las drogas. En resumen, se quedan pegados; no evolucionan. En 1996, Salmar Akhtar y Steven Samuel, psiquiatras del Thomas Jefferson University Hospital en Philadelphia, dieron nombre a las piezas de este puzle. Entre ellas está, por ejemplo, la claridad de género; la conciencia moral, donde anidan los valores, la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo; y la autoestima, que se funda en una genuina autoimagen de uno mismo, realista y cariñosa. Pero lo más importante para construir una identidad clara y firme, aseguran los especialistas, es la consistencia y la continuidad. Ello define, finalmente, quién es una persona y qué la hace diferente del resto. -Estas piezas tienen que ver con tener actitudes y conductas que mantienen su coherencia con el paso del tiempo. Los adolescentes habitualmente ensayan roles y cambian de opinión cuando están en diferentes grupos en un afán por agradar. A veces no hay lógica en sus puntos de vista, pero lo habitual es que esto se dé de manera fugaz. Si es algo permanente significa que hay un problema. Si bien es normal el cambio, está todo bien cuando se mantienen los afectos positivos hacia uno mismo -acota Borzuztky. Cuando alguna de las piezas no encaja, lo habitual es que el adolescente empiece a tener problemas en una o más áreas de su vida. El puzle completo puede comenzar a desarmarse. Incluso lo que ya estaba bien asentado y positivamente encaminado, corre peligro.

"MUCHAS VECES los padres están ausentes no por exceso de trabajo o falta de interés, SINO POR DESESPERANZA O IMPOTENCIA". 

Cómo se traduce esto en la vida real?  El psicólogo enumera:

-Es común que a los adolescentes les baje la pasión vital; sienten como si no tuvieran motor. Al guiarse por lo que hacen los demás, pierden valores morales, y cuando hay alcohol o drogas, esto se agrava, porque su consumo altera las nociones del bien y el mal y además borra las emociones negativas, lo que impide aprender a tolerar la frustración. Las relaciones amistosas dejan de ser recíprocas, de ayuda mutua, y pierden profundidad. El colegio tambalea, aún en el caso de inteligencias sobresalientes. Algunos adolescentes comienzan a tener problemas con la autoridad y asumen una actitud conocida como entitlement: creen que merecen todo por el solo hecho de existir. Tampoco construyen una visión de sí mismos en el futuro, algo que indispensablemente debe constituirse en esta etapa de la vida, y el desarrollo normal de la sexualidad se va a extremos que no son normales: se actúan todos los impulsos sexuales, o bien, se inhiben completamente.    

PADRES INVOLUCRADOS

La identidad no es algo estático, siempre va evolucionando, incluso cuando se es adulto Profesora de la Universidad de Cornell y colaboradora del Instituto Médico Schilkrut, Pamela lleva mucho tiempo trabajando en este tema. En el año 2000 publicó, junto a Paulina Kernberg (esposa del doctor Otto Kernberg, quien dirige el conocido Instituto de Trastornos de la Personalidad, en Nueva York), el libro "Trastornos de personalidad en Niños y Adolescentes", donde se plantea un tipo específico de terapia conocido como AIT (Tratamiento de la Identidad Adolescente, en inglés). La terapia busca identificar y desplazar todo lo que bloquee el proceso normal de desarrollo de la identidad. Tras la muerte de Paulina, en 2006, Pamela se ha dedicado a promover este método en México, Brasil, España, Canadá y Chile. -Es un modelo tomado del psicoanálisis en el que trabajamos a partir de la relación del paciente con el terapeuta. Usamos medicamentos si es necesario, pero siempre sorprende ver cómo muchos síntomas de ansiedad y depresión se atenúan cuando se da contención y se crea "un espacio seguro". También incorporamos a los padres de los adolescentes. Nos reunimos con ellos para ver qué dificultades tienen y darles pautas de acción- acota.

-Lo habitual es que los padres quieran y puedan apoyar a sus hijos. Pero a veces, no están disponibles.  -Muchas veces ellos están ausentes, no por exceso de trabajo o falta de interés, como suele pensarse, sino desde la desesperanza o la impotencia. Sienten que han probado todo y nada les resulta. Tienen una mezcla de pena y rabia y también desconfianza en su capacidad de enfrentar la situación. En ese caso, deben crear una imagen positiva de sus hijos en su mente; esto es esencial para que sus hijos puedan mejorar. Tienen que reencantarse- puntualiza Borzuztky.

-¿Qué se hace cuando definitivamente no se puede contar con los padres?

 -En esos casos, se identifica a algún adulto que esté cerca y que pueda cumplir el rol de entregar cariño y poner límites. La terapia es más difícil, pero depende de cada caso puntual. En Chile es común que en los segmentos socioeconómicos más bajos haya niños de apenas 13 años a los que sus propios padres involucran en el consumo y tráfico de drogas. Al respecto, Pamela opina:

-Ese problema también se da en Estados Unidos, donde en contextos de pobreza suele darse una transmisión multigeneracional de desesperanza. Cuando el dinero es la meta, los adolescentes se tientan a tomar atajos. El consumo que se muestra en los medios les parece inalcanzable, y se meten en la delincuencia. Pero sí se puede vivir en un ambiente de escasos recursos y tener una imagen positiva del futuro. Es un desafío para nuestras sociedades que se les dé apoyo a las familias que están al menos un poco motivadas en cambiar el destino.

  

"LA IDENTIDAD SE VA construyendo como un puzle en el que las piezas van encajándose, A VECES FÁCILMENTE Y OTRAS CON ALGO DE ROCE". 

El psicólogo Andrés Borzutzky dice que es natural el temor paterno a los amigos “mala influencia”.

 

Los amigos son también clave en el proceso de construcción de la identidad, al actuar como una suerte de espejo que les devuelve a los adolescentes una imagen de sí mismos y así les ayuda a conocerse. Por eso, cuando ellos no son del agrado de los padres, arde Troya.  

-Existe un natural temor a que los amigos influencien negativamente al hijo. Pero los padres deben entender que los amigos son parte de los hijos, ellos no los viven como algo externo. El hijo ve en esos amigos partes suyas, algunas de las cuales tal vez no le gustan a él mismo. Lo mejor es mantener a esa "mala influencia" cerca, para que el hijo pueda ver lo negativo y por su cuenta decida alejarse -opina el psicólogo.  

-A veces, esto puede llegar a ser incluso un tema de seguridad -agrega Pamela Foelsch. Como Borzuztky, opina que lo ideal es trabajar con el adolescente para que vea los riesgos de esa relación y decida solo.
        
   Pamela Foelsch

 -A veces, esto puede llegar a ser incluso un tema de seguridad -agrega Pamela Foelsch. Como Borzuztky, opina que lo ideal es trabajar con el adolescente para que vea los riesgos de esa relación y decida solo.

-Lo mejor es estimular actividades productivas. A veces, los hijos se meten en malos pasos simplemente porque no están haciendo nada positivo, como hacer deporte, participar en actividades solidarias o involucrarse en un pololeo sano. Puedes decirles por qué no te gustan sus amigos, pero nunca tratar de que no los vean, porque encontrarán una manera de hacerlo. Cuando no logras que el adolescente decida por sí mismo, no consigues nada -concluye.

 
 
 

 

CÓMO LOS

adolescentes CONSTRUYEN

SU IDENTIDAD

 

Como si fuera un verdadero puzle, los adolescentes desarrollan actitudes y conductas, ensayan roles, ya que definir la identidad es su principal tarea. Para que el tránsito sea sin ansiedad, los expertos dicen que un "espacio seguro" que dé contención es una estrategia que resulta. La experta estadounidense Pamela Foelsch, durante una visita a Chile, reveló un nuevo modelo para lograrlo.

POR SOFÍA BEUCHAT. ILUSTRACIÓN: FRANCISCO JAVIER OLEA.

 


 ¿Adolescentes de 35 años? Claro que los hay. Se trata de personas que viven en cuerpos de adultos, pero no se comportan como tales. Su vida gira en torno a pasarlo bien, sin importar los costos emocionales -o de otro tipo- que su conducta pueda generar. Son inconsistentes a la hora de entregar su opinión sobre todo tipo de asuntos. No logran construir un proyecto de vida que los haga sentir plenos. Pareciera que se quedaron para siempre en la etapa de explorar, siendo incapaces de dejar de estar centrados en sí mismos. Como parejas suelen ser un desastre. Y como padres, peor aún. Andrés Borzuztky, psicólogo clínico docente de la Escuela de Psicología de la Universidad de Los Andes, vio tantos adultos en esta situación que decidió crear, en el Instituto Médico Schilkrut de Las Condes (que él dirige), un centro especializado en adolescencia. ¿Su idea? Atajar este problema cuando está en proceso de formación. Descubrir con qué piedra se están tropezando los que tienen entre 13 y 20 para poder sacarla del camino y así ayudarlos a retomar el proceso normal de construcción de su identidad, ese principio organizador que se debe formar para funcionar autónomamente. Este proceso, explica Borzuztky, se va armando como si se tratara de un puzle. Las piezas van encajándose de a poco, algunas antes, otras después, a veces fácilmente y otras con algo de roce, hasta que se completa una figura que define a cada persona. Es una tarea lenta que requiere de voluntad, pero a veces los adolescentes son pasivos. No avanzan. No superan las dificultades que van enfrentando a lo largo del camino sino que simplemente las evitan, durmiendo todo el día o conectados a su computador o smartphone de sol a sol. O bien, buscan "ayuda" equivocada en el abuso del alcohol o en las drogas. En resumen, se quedan pegados; no evolucionan. En 1996, Salmar Akhtar y Steven Samuel, psiquiatras del Thomas Jefferson University Hospital en Philadelphia, dieron nombre a las piezas de este puzle. Entre ellas está, por ejemplo, la claridad de género; la conciencia moral, donde anidan los valores, la capacidad de

"MUCHAS VECES los padres están ausentes no por exceso de trabajo o falta de interés, SINO POR DESESPERANZA O IMPOTENCIA". 

distinguir entre lo bueno y lo malo; y la autoestima, que se funda en una genuina autoimagen de uno mismo, realista y cariñosa. Pero lo más importante para construir una identidad clara y firme, aseguran los especialistas, es la consistencia y la continuidad. Ello define, finalmente, quién es una persona y qué la hace diferente del resto.

-Estas piezas tienen que ver con tener actitudes y conductas que mantienen su coherencia con el paso del tiempo. Los adolescentes habitualmente ensayan roles y cambian de opinión cuando están en diferentes grupos en un afán por agradar. A veces no hay lógica en sus puntos de vista, pero lo habitual es que esto se dé de manera fugaz. Si es algo permanente significa que hay un problema. Si bien es normal el cambio, está todo bien cuando se mantienen los afectos positivos hacia uno mismo -acota Borzuztky. Cuando alguna de las piezas no encaja, lo habitual es que el adolescente empiece a tener problemas en una o más áreas de su vida. El puzle completo puede comenzar a desarmarse. Incluso lo que ya estaba bien asentado y positivamente encaminado, corre peligro.

¿Cómo se traduce esto en la vida real? El psicólogo enumera:

-Es común que a los adolescentes les baje la pasión vital; sienten como si no tuvieran motor. Al guiarse por lo que hacen los demás, pierden valores morales, y cuando hay alcohol o drogas, esto se agrava, porque su consumo altera las nociones del bien y el mal y además borra las emociones negativas, lo que impide aprender a tolerar la frustración. Las relaciones amistosas dejan de ser recíprocas, de ayuda mutua, y pierden profundidad. El colegio tambalea, aún en el caso de inteligencias sobresalientes. Algunos adolescentes comienzan a tener problemas con la autoridad y asumen una actitud conocida como entitlement: creen que merecen todo por el solo hecho de existir. Tampoco construyen una visión de sí mismos en el futuro, algo que indispensablemente debe constituirse en esta etapa de la vida, y el desarrollo normal de la sexualidad se va a extremos que no son normales: se actúan todos los impulsos sexuales, o bien, se inhiben completamente.

 

 PADRES INVOLUCRADOS

-La identidad no es algo estático, siempre va evolucionando, incluso cuando se es adulto. La diferencia está en que cuando eres adolescente, definir tu identidad es tu principal tarea. A los 12, debes preguntarte quién eres y dónde estás, mientras que en la adolescencia tardía el tema central es hacia dónde se va. Es una edad en la que tienes que hacerte responsable de estas preguntas. El mundo se te empequeñece si tu foco son sólo las fiestas y el carrete. Eso para el reloj, hace que no te desarrolles como el resto. Limitas tus opciones, tu capacidad de ser competitivo en el mundo -opina Pamela Foelsch, psicóloga estadounidense, en un breve paso por Chile.

Profesora de la Universidad de Cornell y colaboradora del Instituto Médico Schilkrut, Pamela lleva mucho tiempo trabajando en este tema. En el año 2000 publicó, junto a Paulina Kernberg (esposa del doctor Otto Kernberg, quien dirige el conocido Instituto de Trastornos de la Personalidad, en Nueva York), el libro "Trastornos de personalidad en Niños y Adolescentes", donde se plantea un tipo específico de terapia conocido como AIT (Tratamiento de la Identidad Adolescente, en inglés).

La terapia busca identificar y desplazar todo lo que bloquee el proceso normal de desarrollo de la identidad. Tras la muerte de Paulina, en 2006, Pamela se ha dedicado a promover este método en México, Brasil, España, Canadá y Chile.

-Es un modelo tomado del psicoanálisis en el que trabajamos a partir de la relación del paciente con el terapeuta. Usamos medicamentos si es necesario, pero siempre sorprende ver cómo muchos síntomas de ansiedad y depresión se atenúan cuando se da contención y se crea "un espacio seguro". También incorporamos a los padres de los adolescentes. Nos reunimos con ellos para ver qué dificultades tienen y darles pautas de acción- acota.

 -Lo habitual es que los padres quieran y puedan apoyar a sus hijos. Pero a veces, no están disponibles.

 -Muchas veces ellos están ausentes, no por exceso de trabajo o falta de interés, como suele pensarse, sino desde la desesperanza o la impotencia. Sienten que han probado todo y nada les resulta. Tienen una mezcla de pena y rabia y también desconfianza en su capacidad de enfrentar la situación. En ese caso, deben crear una imagen positiva de sus hijos en su mente; esto es esencial para que sus hijos puedan mejorar. Tienen que reencantarse- puntualiza Borzuztky.

-¿Qué se hace cuando definitivamente no se puede contar con los padres?

 -En esos casos, se identifica a algún adulto que esté cerca y que pueda cumplir el rol de entregar cariño y poner límites. La terapia es más difícil, pero depende de cada caso puntual.

En Chile es común que en los segmentos socioeconómicos más bajos haya niños de apenas 13 años a

andres.jpg 

El psicólogo Andrés Borzutzky dice que es natural el temor paterno a los amigos “mala influencia”. Abajo, Pamela Foelsch.

Pamela.jpg 

"LA IDENTIDAD SE VA construyendo como un puzle en el que las piezas van encajándose, A VECES FÁCILMENTE Y OTRAS CON ALGO DE ROCE". 

los que sus propios padres involucran en el consumo y tráfico de drogas. Al respecto, Pamela opina:

-Ese problema también se da en Estados Unidos, donde en contextos de pobreza suele darse una transmisión multigeneracional de desesperanza. Cuando el dinero es la meta, los adolescentes se tientan a tomar atajos. El consumo que se muestra en los medios les parece inalcanzable, y se meten en la delincuencia. Pero sí se puede vivir en un ambiente de escasos recursos y tener una imagen positiva del futuro. Es un desafío para nuestras sociedades que se les dé apoyo a las familias que están al menos un poco motivadas en cambiar el destino.

Los amigos son también clave en el proceso de construcción de la identidad, al actuar como una suerte de espejo que les devuelve a los adolescentes una imagen de sí mismos y así les ayuda a conocerse. Por eso, cuando ellos no son del agrado de los padres, arde Troya.

 -Existe un natural temor a que los amigos influencien negativamente al hijo. Pero los padres deben entender que los amigos son parte de los hijos, ellos no los viven como algo externo. El hijo ve en esos amigos partes suyas, algunas de las cuales tal vez no le gustan a él mismo. Lo mejor es mantener a esa "mala influencia" cerca, para que el hijo pueda ver lo negativo y por su cuenta decida alejarse -opina el psicólogo.

 -A veces, esto puede llegar a ser incluso un tema de seguridad -agrega Pamela Foelsch. Como Borzuztky, opina que lo ideal es trabajar con el adolescente para que vea los riesgos de esa relación y decida solo.

-Lo mejor es estimular actividades productivas. A veces, los hijos se meten en malos pasos simplemente porque no están haciendo nada positivo, como hacer deporte, participar en actividades solidarias o involucrarse en un pololeo sano. Puedes decirles por qué no te gustan sus amigos, pero nunca tratar de que no los vean, porque encontrarán una manera de hacerlo. Cuando no logras que el adolescente decida por sí mismo, no consigues nada -concluye.